"Muchas mujeres prefieren inmolarse antes que seguir sufriendo tanta pobreza"

Mitra Schomal, de la asociación revolucionaria de mujeres de Afganistán explica cual es la situación de su país.

A raíz cíe la visita a España de la activista afgana Mariam Rawi, de la Asociación Revolucionaria de Mujeres Afganistán (RAWA), se constituyó una red estatal de apoyo a RAWA. Después, otra activista de esa organización, Mitra Shomal, que usa un nombre ficticio por razones de seguridad, estuvo en Las Palmas de Gran Canaria.

DIAGONAL: ¿Qué estrategia sería
más efectiva para cambiar la situación de Afganistán, la militar o las negociaciones con los talibanes? MITRA

SHOMAL: Ninguna de las dos va a cambiar la situación del país. Tras la invasión soviética, EE UU apoyó a los talibanes, que eran grupos minoritarios, prácticamente inexistentes. Les vendieron armas hasta que consiguieron el poder, entre los años 1992-1996. Ahora las nuevas marionetas de EE UU son los muyaidines, quienes reciben todo el apoyo económico y militar de los norteamericanos.
Los intereses económicos y políticos en toda la región son demasiado grandes, por lo que las actuales negociaciones con los talibanes sólo muestran la situación de debilidad del Gobierno. Las negociaciones son sólo una justificación más de EE UU para seguir en el país. Karzai pidió la retirada de las tropas, pero al final tuvo que aceptar su continuidad. No va a cambiar nada, y ya lo hemos visto claramente en el caso de Iraq: EE UU y la OTAN acordaron retirarse, pero siguen allí. Si sacasen las tropas, perderían el control de la zona. La estrategia de control militar va a seguir, y la población civil seguirá siendo la víctima.

D.: ¿Como ha evolucionado la situación desde la invasión ? M. S.: La situación en el país ha empeorado mucho. Desde el principio de la invasión por parle de EE UU y los aliados, hace ya diez años, han aumentado las diferencias entre pobres y ricos, el índice de pobreza ha subido, hasta alcanzar un 80% de la población, los bombardeos han matado a más de 8.000 civiles, y una sola bomba llegó a matar a 150 civiles. Han usado armas químicas, incluido fósforo, que han producido graves efectos secundarios y enfermedades incurables en niños y recién nacidos. El cultivo, producción y exportación de opio se ha incrementado hasta el 93%. Además, han aumentado considerablemente el analfabetismo, la desnutrición y !a mortandad infantil, que ahora hay que situar en torno al 60% de los menores de 5 años, lo cual significa que cada día mueren más de ocho niños y niñas. Las causas de esta situación hay que repartirlas entre señores de la guerra, militares, talibanes y tropas invasoras. Los afganos se ilusionaron en un principio con los eslóganes de libertad y democracia de EE UU, con las promesas de eliminación del terrorismo, los valores sobre derechos humanos o la liberación de la mujer oprimida. Pero hace ya tiempo que se dieron cuenta de que para nada era así, que sólo eran justificaciones para conseguir sus propios intereses económicos. EE UU no se ha preocupado ni de la seguridad, ni de la libertad de la población.

D.: Nos dicen que nuestras tropas reconstruyen escuelas, llevan agua a las casas o arreglan carreteras.

M.S.: Aunque hagan cosas muy pequeñas, para mostrarlo al mundo, lo exageran mucho, como si la ayuda llegase a todos los rincones. Yo misma vivo en Kabul, y en mi casa aún no tenemos agua comente ni electricidad. Y la situación en la periferia de Kabul, en las demás ciudades y en todos los pueblos es muchísimo peor. Todo el dinero destinado a la guerra, 287.000 millones de dólares gastados en estos diez años, hubiese sido más que suficiente para reconstruir el país por completo.

Pero el principal motivo de la invasión fue la posición estratégica que ocupa Afganistán, pues antes de la invasión EE UU no tenía un poder presencial en esa zona. Luego están los grandes negocios, como el oleoducto, que ya se ha terminado de construir, o el opio, negocio con el que a EE UU no le interesa acabar. Además hay uranio y litio. Hablamos de intereses económicos muy grandes. En el índice de desarrollo humano de la ONU, de los 182 países, Afganistán ocupa el puesto 181. Me pregunto dónde está todo el dinero que se ha enviado en ayuda humanitaria y para la reconstrucción.
Estamos hablando de un altísimo nivel de corrupción. El problema no es sólo que el propio Gobierno sea corrupto, es que a EE UU le interesa que haya este nivel tan alto de corrupción. Todo ei dinero que se envía se destina a Karzai y su familia, a los bolsillos de los ministros, a los miembros del parlamento, y muy poco dinero acaba en la población civil. Por ejemplo, el hermano de Karzai es uno de los mayores narcotraficantes del país, y una de las personas más poderosas.

D.: ¿Cuál es la situación actual de la mujer en Afganistán?

M.S: Es muy peligrosa y crítica. Ahora, en Afganistán, donde más se sufre es en el Norte, por su mayor indice de pobreza, y en el Oeste, por la influencia de Irán. La gran mayoría de mujeres han quedado viudas debido a los 30 años de invasiones y guerras. No pueden buscar ayuda fuera y no tienen derechos de ningún tipo, ni siquiera a la educación.
El 60% de las niñas menores de 15 años son obligadas a casarse forzosamente, en contra de la voluntad de la familia. Señores de la guerra y talibanes van a las casa de estas familias pobres, que no tienen elección, y obligan a las hijas a casarse, y si no aceptan, las matan. Otras veces, las compran. Sufren, además, raptos, ataques con ácidos en la calle y en escuelas, y más del 80% sufre la violencia doméstica.
Las únicas opciones que les quedan son prostituirse o pedir limosna. Llegan a un punto en que no saben qué hacer con su vida, ésta pierde significado y su única vía de escapatoria es inmolarse. Se autoinmolan como forma de resistir, como forma de mostrarle al mundo lo que está ocurriendo en el país, y pedir que hagan algo. El número actúa! de casos de mujeres autoinmoladas es mayor a 2.300, y sigue en aumento.

publicado en "diagonal" 12-25 mayo 2011


LE BASI "Un cómico frente al Islam"

Por qué no voy a reírme de Mahoma... Todavía. Una respuesta completa sobre un tema esencial.

No pasa semana sin que algún periodista me interrogue con tono acusador: “Usted se burla del cristianismo pero, ¿por qué no se atreve a hacer lo mismo con el Islam?” (...) Nadie, por ejemplo, me ha preguntado por qué no me burlo del budismo, el hinduismo, el confucianismo y otros tantos sistemas religiosos. “Lógico —pensarán ustedes— estas religiones no son tan agresivas y fanáticas. El problema es la violencia del fundamentalismo islámico.” Sinceramente, no creo que sea mucho más fácil montar un show contra Shiva en Varanasi que contra Mahoma en Teherán. Pero volveremos a esto punto más adelante.
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