El edificio yacobian


Todas las críticas hablan de libro revolucionario en la esclereotizada literatura árabe contemporánea. Una cosa es cierta, este ha roto muchos tabúes literarios y sociales. La temática no deja de ser la habitual, la descripción de un barrio cairota encarnado en la vida de sus propios habitantes, su época de esplendor y su declive. Esto no es nuevo, es el “13 rue del percebe” que popularizo el nobel Mahfuz, pero si lo es el como aborda la homosexualidad sin tapujos, o el sangrante machismo que padecen muchas mujeres árabes. Parece que el lenguaje también es importante, según los más puristas críticos árabes Aswany rompe moldes introduciendo palabras populares en su obra, aquí no puedo opinar pues con la lectura en castellano no se puede apreciar esto.
Aun siendo poco original en su continente si es un chorro de agua fresca en el contenido. Utiliza el contexto político, no es otro que el decadente y corrupto Egipto de Mubarak, para hablarnos de la desmedida ambición de los acaudalados y nuevos ricos. Sin duda es la ternura de alguno de sus personajes, a pesar de su sordida existencia, lo que atrae más de la novela. Aunque lleven una vida inmoral, algunos de los protagonistas son más coherentes en su felicidad que otros personajes reconocidos socialmente. Es el caso de una prostituta, un viejo ricachón venido a menos y un acaudalado homosexual. Los juicios morales quedan al margen y que cada lector saque su propia conclusión.

La película es de una contundencia inusual, como el mismo libro, en la filmografía árabe. Aquí reseñamos las críticas y la ficha técnica de la misma.

LE BASI "Un cómico frente al Islam"

Por qué no voy a reírme de Mahoma... Todavía. Una respuesta completa sobre un tema esencial.

No pasa semana sin que algún periodista me interrogue con tono acusador: “Usted se burla del cristianismo pero, ¿por qué no se atreve a hacer lo mismo con el Islam?” (...) Nadie, por ejemplo, me ha preguntado por qué no me burlo del budismo, el hinduismo, el confucianismo y otros tantos sistemas religiosos. “Lógico —pensarán ustedes— estas religiones no son tan agresivas y fanáticas. El problema es la violencia del fundamentalismo islámico.” Sinceramente, no creo que sea mucho más fácil montar un show contra Shiva en Varanasi que contra Mahoma en Teherán. Pero volveremos a esto punto más adelante.
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